El género cinematográfico de supervivencia suele subir las expectativas en el público. En el mejor de los casos mantiene a cada espectador aferrado a su butaca, mientras espera que el ingenio del protagonista le permita salir airoso del desafío planteado en el guion. Y el argumento suele tener un componente fijo: condiciones adversas en una situación límite y a contrarreloj. A lo anterior se le añade, por lo general, algún conflicto de fondo. De esta forma, la audiencia tendrá lo que va buscando: aguantar estoicamente, entre brincos sobre el asiento, hasta que aparezcan los créditos.
Pues bien, todos los componentes anteriores están presentes en “Turbulencia”, la nueva película del director, productor y guionista sueco Claudio Fäh, con un cuarteto de talentos conformado por el gran Kelsey Grammer, la espectacular Olga Kurylenko, y una pareja de jóvenes talentos: la islandesa Hera Hilmar y el galán británico Jeremy Irvine, ambos con una carrera sólida. El filme, que se inscribe dentro del género supervivencia, es también una combinación de suspenso psicológico, acción, drama, thriller y aventura, géneros en los que su director ha construido una carrera de más de 16 años.
En “Turbulencia” el contexto tiene un inicio dramático que pasa luego al suspenso, de allí a lo paradisíaco y finalmente a esa mezcla de géneros que da forma a la narración. Zach (Jeremy Irvine) es un alto ejecutivo que enfrenta una tragedia laboral. Atraviesa, además, una crisis matrimonial y es por ello que decide desconectarse del trabajo y aventurarse junto a su esposa Emmy (Hera Hilmar) en un paseo en globo aerostático sobre Los Dolomitas, en los Alpes italianos. Cuando Harry, el conductor del globo (Kelsey Grammer) está listo para despegar aparece Julia (Olga Kurylenko), una tercera acompañante. A medida que el vuelo transcurre Julia cambia su actitud cordial con Zach y le advierte que revelará un secreto que Emmy desconoce. Esa revelación pondrá en peligro la vida de los cuatro pasajeros.
Lo mejor de la película, sin duda, es su premisa. El guión del británico Andy Mayson suma a un conflicto de pareja el hecho de que sus protagonistas intentan resolverlo a 5.000 metros de altura, además, en condiciones adversas dentro de un globo aerostático. Y allí el mérito de que esa premisa haya funcionado es tanto de los productores como del trabajo actoral, con una combinación de tomas reales de Los Dolomitas y las tomas cerradas y los efectos visuales que muestran a los cuatro actores dentro del espacio reducido del globo aerostático, en una historia difícil de predecir.
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Texto: Pablo Blanco
